De La Mancha al Mundo

Esta extraña forma de vida

Movido por un ¿y por qué no? que me despegó de mi gente hace ahora 4 meses. Sigo pedaleando el mundo. Muy a gusto. He llegado a los Balcanes.

Pasado también hace unos días de la barrera de los 4000 km, sigo en este slow trip  movido por una pasión: Conocer el mundo, a través de su gente. Ver con sus ojos lo que hay. Sentirte uno de ellos. Ser parte ellos, y que ese ellos sea un nosotros.

Cada día una extraña fuerza interior que normaliza las distancias, normaliza el peso, normaliza el tiempo,en este caso el llegado frío a los Alpes dináricos. Normalizando pero sin dejar de sentir lo extraordinario que hay en esta experiencia.

20161106-e75-eslovenia-3

Me despedía en Eslovenia de unos viejos amigos, y conocía otros nuevos. Personas que te ofrecen compartir un techo, un abrazo, una sonrisa. Era uno de esos meetings llegados de todos los rincones de este continente, movidos por el programa Erasmus+, y bajo un Training Course, o un curso formativo sobre Radicalismos y tolerancia que parece ahora más necesario que nunca. 30 personas de 10 países europeos.

Porque parece increíble pero a mí me pasó. Me pasó en Zagreb, hace unos días, que después de casi la centena de kilómetros a mis espaldas, tuve que hacer frente a un señor (no un policía, sino un ciudadano) que me paró con un saco de miedos, asegurándose de que no era un Terrorista. Preguntándome de dónde venía y qué hacía en su país. Porque el discurso parece que ha calado. Los que abogamos por el entendimiento no lo comprendemos. Aquel señor quería ver en mí lo que los medios le han vendido: los refugiados son una amenaza que tenemos que combatir. Finalmente acabó comprendiendo que lo que tenía delante no era sino un viajero, pero no sin antes tener que ver mi pasaporte.

Curiosamente en los días que yo nací, estos países se desangraban en una guerra étnica, religiosa, política, nacionalista. Y por supuesto, hubo refugiados que llegaron de unos países a otros. ¿Cuántos serbios,croatas,bosnios tuvieron que marchar a otros países? Y ahora, tan solo 25 años después, somos incapaces de recordarlo.

Yo sin duda me quedo con lo que aprendo con esas personas que encuentro cada día en mi ruta.

Lo último en Čnomelj, un pueblito al sur de Eslovenia, entre ríos. Ríos que por cierto, a pesar de su cercanía al Adriático, deciden verter su caudal al alejado Mar Negro. Ahí me encontré con este curso formativo y de repente con todos esos jóvenes que efectivamente existen y que luchan por el respeto, por la integración, por la Europa abierta de mente. La que no se cierra en fronteras ni discursos racistas.

Continúo ahora mi rumbo al sur. Porque del sur vengo. Y al sur me siento arraigado.

Allá vamos, que soplen los vientos, que los Dioses están conmigo.

Un Perlégrino

20161106-e75-eslovenia-1

 

Un pensamiento sobre “Esta extraña forma de vida

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *