De La Mancha al Mundo

Bocetos del Cáucaso

 

Bocetos del Cáucaso. Lo escuché por primera vez o mejor dicho lo leí, escrito en una partitura cuando tenía 10 años y no sabía ni lo que era un Boceto ni lo que era el Cáucaso. Google aún no existía, y los smartphones tampoco. Había aprendido a tocar el clarinete y comencé a tocar en la banda de Música de mi pueblo. Y eso, Bocetos del Cáucaso, era el título de la obra que se presentaba en el atril. Y yo, pues a soplar y a mover los dedetes sin saber muy bien el significado. Es una sinfonía del compositor ruso Ippolitov Ivanov, de finales del s.XIX. El artista ruso Ivanov vivió en la capital georgiana, Tbilisi, donde ejerció de director de Orquesta.

 

A pocos km de este lugar, hacia el norte, comienzan las primeras estribaciones meridionales de este enorme macizo montañoso. Imagino que este señor pudo escaparse en verano a contemplar la majestuosidad del lugar, cuyo techo es el Elbrus, que con sus nieves perpetuas, sus glaciares y sus más de 5000 de altura está considerado el pico más elevado -si se incluye geográficamente – de Europa. Se trata de la frontera Natural entre Georgia y Azerbaijan, y Rusia. Un sistema montañoso de más de mil kilómetros de longitud, que desde el Mar Negro se asoma al Mar Caspio. Pudo inspirarse por el paisaje, y seguro, también, por las músicas tradicionales del lugar.

Pues por ahí ando. Realmente ahí pedaleo, porque me he presentado con mi bici. Vine a este país por primera vez hace 6 años y no se si porque era invierno y había pocas horas de luz, o porque hacía poco que acababan de salir de la Guerra con Rusia, (por el territorio de Osetia del sur que hoy día está ocupado por el ejército ruso, así como Abjasia) me pareció un lugar melancólico, gris y un tanto triste.

Pero sin embargo pude descubrir otra parte más alegre del país: su folklore. Ahí sobre todo destacan sus ancestrales cantos en torno a la mesa –  la comida es un festejo – y sus bailes, correteando por la escena, saltando y girando a toda velocidad. Muy curioso.

Seis años después, la zona rural sigue exactamente igual, pero la capital parece que se está comenzando a despertar de un largo sueño. Los turistas, sobre todo del este (Rusia, Irán, Azerbaijan) comienzan a llegar a este rincón del mundo. Por lo que se empiezan a ver ciertas infraestructuras que quieren hacer el lugar más atractivo para los extranjeros.

En verdad ese atractivo existe. Al menos en lo que a cultura y tradiciones, historia y arquitectura, se refiere. Debido a su ubicación, ha sido siempre parte de un imperio u otro. Como bien me recordaba el vendedor que esta mañana quería colocarme un mapa de la URSS, Georgia qué una de las 15 repúblicas soviéticas. El señor las ordenaba de esta manera: 3 en el báltico (Estonia, Letonia y Lituania), 3 en el Cáucaso (Georgia, Azerbaiyán, Armenia) , 5 en Asia Central  (los Stan) y 3 en Europa (Ucrania, Moldavia, Bielorrusia) son 14, con Rusia, 15.

Y a pesar de ello ha sabido guardar su particularidades y su identidad. Parte de su identidad es su precioso alfabeto. Un caso único. Y explico porqué:

  • En todo el continente Americano, así como gran parte de los países de la Unión Europea – incluido España- se utiliza este alfabeto que los Romanos nos legaron. Más de 60 idiomas utilizan este mismo código de comunicación. Alrededor de 2500 millones en todo el mundo y el 70% de los países lo usan.
  •   Y sin embargo aquí, en Georgia, un pequeño país entre montañas que apenas llega a los 4 millones de habitantes tiene su propio idioma, y no usan el alfabeto latino, porque tienen el suyo propio: Asombroso!

En fin, es solamente una de sus particularidades, habrá que regresar en un futuro para seguir conociendo, y ojalá sea verano para poder subir a esas espectaculares montañas. De momento el rumbo indica un próximo destino que cuya frontera está a menos de 100km al sur: Armenia.

Y antes de cerrar el texto. Tengo que rendir un pequeño homenaje. Ayer, 21 de Marzo, día mundial de la Poesía,  como el verso que rima y acaba o el río que llega a la mar, falleció mi amigo y vecino León. Los últimos años, siempre le preguntaba a mi madre, ¿Dónde está mi amigo Elias? A pesar de llevarme algo más de 50 años, éramos colegas. A mi hermano y a mí nos quería mucho, así que vayan estas letras en su recuerdo.

Con toda la estima, DEP.

 

2 pensamientos sobre “Bocetos del Cáucaso

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