De La Mancha al Mundo

Los ángeles que llevamos


La vida bien se podría asemejar a un viaje en bici. Siempre avanzando hacia adelante. Acumulando años, acumulando kilómetros. Si se mira atrás es para aprender cómo proseguir. A veces toca bajarse y empujar a través de caminos de piedra.   A veces subir por carreteras asfaltadas pero que parecen no acabar nunca. Después uno encuentra bajadas en las que respirar y recuperar. A veces andas perdido y toca preguntar hacia dónde ir. Unas veces el calor es tal que el sudor te cae a los ojos y necesitas secarte cada segundo.  Otras veces, uno pedalea con guantes de esquí, porque el frío pela. A veces uno pedalea bajo la lluvia, y hay veces que uno acaba calado hasta los huesos. Pero como decía Einstein , para mantenerse sobre la bici, hay que seguir pedaleando. Así es la vida.

Ahora tengo por delante mía la mayor subida del viaje, porque para eso estoy en el mayor rango de montañas del mundo, el Himalaya. Pienso que no va a ser fácil, pero podremos con ello. Y quiero dedicar todas estas etapas a un amigo que es como un padre. Un amigo que me enseñó hace años el significado de Peregrino. Le dedico la subida al Tanglang-la, y sus 5.328m de desnivel a mi amigo Ángel Romero, con quien comparto esas ganas de superar los obstáculos. Él anda peleando una lucha de las más difíciles que la vida te puede poner delante. Y lo está consiguiendo.

Desde la India, todo mis ánimos, todo el empuje de seguir hacia adelante, porque por muy escarpada que sea la subida, siempre acaba en una bajada.

Lo conseguirás, amigo. Coraje!

PD: Las imágenes son de los pueblos del valle de Manali, en el estado de Himachal Pradesh, al Norte de India.

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