De La Mancha al Mundo

¿Perlé por dónde? Por donde anduvo Marco Polo

 

¿Cuál es la capital de Tayikistán? ¿ Y la de Turkmenistán? tic-tac tic-tac. Vale, hagámoslo al revés. Tashkent es capital de… ¿Y Bishkek, de qué país es la capital? Está bien . Yo estaba igual antes de rodar por estos países a lomos de Penélope (mi montura de aluminio).

Han pasado casi cuatro meses desde salí de Irán. Catorce desde que salí de la plaza de mi pueblo.

Esos últimos cuatro se puede decir que he recorrido el nudo central de la “Ruta de la Seda”. O lo que queda de ella. Ya en Grecia y Turquía uno comienza a ver pistas. En Armenia y sobre todo Irán se comienza a ver claras evidencias. Pero fue al cruzar a Turkmenistán, el primer país de Asia Central, y después a Uzbekistán cuando noté que efectivamente por allí había habido un corredor por el que durante siglos las civilizaciones orientales y las occidentales se habían comunicado. Aún estaba la huella. Fueron más de mil años, llevando y trayendo no únicamente bienes materiales (sedas, piedras preciosas, cerámicas, especias, valiosos tejidos, oro) sino que se configuró como la autovía del  conocimiento (Avicena, el Averroes del lugar) las ideas, la filosofía, religiones (comprobado está que desde India, atravesando esos desiertos y montañas del Asia Central el budismo penetró en la China y llegó hasta el Japón). Samarcanda y Bukhara fueron el calidoscopio donde los mundos se encontraban.

A Turkmenistán y Uzbekistán, dos dictaduras ex-soviéticas con muchas restricciones a las libertades de las personas. Pero aunque los regímenes son “tocino revenío” el uno y “choped rancio” el otro…la gente es “bocadillo de calamares con mahonesa” el uno y “gambas al ajillo el otro”. Es decir, unos pueblos muy agradables. Encontrar internet en estos países resulta especialmente difícil, pero te das cuenta que ellos no lo usan, no lo necesitan en su cotidianidad. Que la vida es posible sin internet. Viven como antaño se vivía aquí (también nosotros tuvimos régimen “tocino revenío”).

Y fue en esos lugares, en esas condiciones donde conecté con las personas locales de cada lugar. Fue invitado a dormir en casas de gente desconocida donde me abrían las puertas como si de un enviado del cielo se tratara. Impresionante. Y qué bueno hace tener alguien con quien conversar (ahí mi primeros pinitos en ruso) cuando uno viaja solo. Tener una familia por una tarde, cuando la tuya está a diez mil kilómetros. No se puede decir tener un confort, porque en ningún caso suponía una ducha, ni una cama. Duermen en el suelo, y la ducha es la misma que en la España de los años 50 en una casa humilde. Es decir, no se maneja el concepto. Pero el hecho de vivir esa “pobreza” y compartir esos momentos con esa gente que te brinda su “protección” y que se siente feliz de tenerte en su morada, eso no se puede comprar. Puedes comprar otras cosas. Pero no la hospitalidad. Y créeme que cuando no te lo esperas, cuando andas atravesando esas carreteras infernales, cuando el sol te ha quemado, esa gente aparece, y el dios no eres tú, son ellos.

A veces se puede pensar que uno es un  informal “embajador” y en cierto modo todos lo somos cuando vamos a otro país y nos toca interactuar. Estamos consciente o inconscientemente, en cada encuentro con la gente, expresando nuestra cultura. Así que como buen “enviado” con mis dos ruedas rodé esos desiertos, esas montañas, esos valles, y fui en prácticamente todos sitios, bien recibido.

Por lo tanto, tenemos Turkmenistán (Ashgabat) que es la Corea del Norte Asia Central , Uzbekistán (Tashkent) que comprende las ciudades históricas, Tayikistán (Dushanbe)  que es lo más persa del lugar, y Kyrgyzstan (Bishkek) que es la Suiza de Asia Central. Todo esto dominado por China y Rusia, las superpotencias de la región. Y con fronteras con Iran y Afganistán al sur. Todo esto fue en su día fueron parte del Imperio ruso y de la Unión Soviética, de religión Islam, de lengua turquica y persa, de pasado Nómada en algunos casos, y desde la antigüedad, parte de un imperio u otro, incluido el de Alejandro Magno.

Fueron seis meses para cruzar dieciséis  países de Europa. Cuatro meses para la Anatolia, Cáucaso, y Oriente Medio (Persia). Y cuatro más para Asia Central. En total han sido 25 países y en torno a 15.000km. Eso son solamente números que cuentan cosas contables. Pero el viaje en sí, los encuentros, las personas, las emociones (buenas y malas) no pueden hacerse números.

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El día 15 de Septiembre amanecí nervioso. Es un día que estaba marcado en el calendario. Prácticamente no pude pegar ojo (I could not steek eye XD) Es día grande en México, país que ha estado todos estos días en el pensamiento por lo que ha sucedido. Pero yo ese día estaba nervioso porque tenía que tomar un avión. Hacía más de un año y medio que no volaba.

La imposibilidad de continuar hacia oriente por tierra me hizo de saltar ( en línea recta son aproximadamente 450km) el trozo de mapa que comprende Afganistán y Pakistán. Además de las complicaciones de fronteras, resulta que mi madre no me deja ir a estos dos países. Ojalá algún día se pueda ir sin problemas de seguridad a conocer las montañas y los pueblos que ahí habitan.

Así que, cual segunda parte de las andanzas del caballero de la triste figura, ahora comienza  una segunda parte en esta aventura de Perlé por el Mundo, en India!

De momento comienzo a pedalear desde el  Norte de la India (cerca de Pakistán) tras haber subido – no sin pocas peripecias- hasta aquí con la bici en una caja y las alforjas que engancho a la bici en las manos, usando el transporte público de India… Sin comentarios la interminable odisea.

En unos días llegaré a Leh. El corazón de Ladakh, una de las zonas más áridas y más elevadas del Himalaya, de cultura tibetana y templos budistas. Por delante tengo 500km. Cinco puertos por encima de los 4000m y uno de 5300m sobre el nivel del mar, el Tanglan-La.  Por supuesto una de las partes más complicadas de la travesía. He estado varios días preparando el ascenso, viendo los mapas y los posibles avituallamientos, mientras esperaba que el cielo se despejara y que la ropa se secara (5 días).  Ha llegado el momento.

Que el mercurio no se desplome todavía te pido, diosa Shiva!

 

Perlé por el Mundo

Un pensamiento sobre “¿Perlé por dónde? Por donde anduvo Marco Polo

  1. Ismael Carpuela

    Olé. Qué gusto da leerte. Qué alegría saber que, pese al poco confort del viaje, encuentras gentes tan humanas que posibilitan el entendimiento derrumbando los muros que nos dejó la Torre de Babel con el solo arma de un corazón noble. Qué envidia ver lo que tus ojos ven y qué gusto sentir, a través de tus palabras y tus fotografías, el eco de una experiencia tan osada como gratificante y rica.

    Muchos ánimos, mucha fuerza. Que los dioses continúen contigo.

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